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LA MONTAÑA RUSA

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Viernes 25 de Enero, empieza la pesadilla, quiero manifestar el reconocimiento de mi preocupación y capficament por temas laborales que a mi,  acertadamente o no, me preocupan sobremanera. Pero no estoy de acuerdo con la falta de identificación de ese problema por su parte, no estoy de acuerdo con los comentarios vertidos acerca de mi actitud respecto al paseo, no estoy de acuerdo con la forma de plantearlo, no estoy de acuerdo con los agravios comparativos, que interpreto como deliberadamente dañinos. No estoy de acuerdo con la forma de entender mis problemáticas, o más bien de no entenderlas. Por que tanto desprecio a mis miedos, a mis limitaciones, a aquello que me preocupa?.  Vengo observando que en aquellas ocasiones en las que algo me preocupa, me acapara y porqué no decirlo, me ofusca, jamás encuentro aquella comprensión que esperas de tu mujer, sólo encuentro reproches a mi ausencia, a mi falta de implicación (por muy real que pudiera llegar a ser).  Qué pasa? Cómo se puede ser así?, es muy triste llegar a esta conclusión, pero cada vez tengo más claro a quién no puedo explicarle mis problemas…. También tengo muy claro a quien puedo hacerlo…. A NADIE joder, A NADIE. Y estoy muy harto… de tener que echarle tantos huevos a la vida, joder.  Pero, cómo se atreve nadie a tildarme de persona cerrada? Si cuando tienes un problema (o crees que lo tienes) quien se supone que te tiene que dar confianza y seguridad ante tu incapacidad para obrar de una manera adecuada, no hace más que machacarte, exigirte y reprocharte? Me siento tan defraudado, tan sólo, la mayoría de ocasiones en las que la presión puede conmigo, que creo que no son tantas, jamás he sentido una mano en la que afianzarme, sólo veo a una persona demasiado preocupada por sus miedos y su sublime capacidad de sentirse agraviada.  No entiendo como alguien que en tantas ocasiones se ha sentido sobrepasada por las circunstancias y a mi entender, me ha mostrado actitudes tremendamente hostiles (comprensibles por la dureza de determinados momentos de la vida personal o laboral), me trata como a un puto perro de mierda, cuando en alguna ocasión yo me pueda encontrar en una situación similar. Joder, que poco valgo, que poco importo.  Pero bueno, no estoy en esta vida para compadecerme, en el fondo es la desesperación y la ira la que me lleva a decir esas cosas. Porque yo pienso que algo valgo y que algo importo, y tras verter toda esta hiel en el teclado, no tengo más remedio que sobreponerme a mi mismo y a los demás. En un acto de rebeldía debo de manifestar mi más intenso y encarecido deseo de dignificar esta situación y demostrar que el motor de mi existencia debe estar por encima de esos sentimiento y alimentarse de aquellos que me han inspirado la genética y la educación en el hogar materno. Humildad, templanza, nobleza y fortaleza para eludir aquellos sentimientos que me puedan inspirar otras naturalezas próximas a mi persona, convencimiento, seguridad, paz y bondad, apertura, amor, simpatía, solidaridad, protección, coherencia, trabajo, esperanza, deseo. Es bueno contrarrestar la ira con palabras positivas, te ayudan a estar más cerca del equilibrio, y aunque pueda parecer desequilibrado, esta técnica me ayuda a desterrar determinados sentimientos. En este mundo sólo consiguen llegar a la cima los que se desposeen del miedo y de los sentimientos negativos que solo al abismo conducen.    

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Hemos perdido el rumbo.